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¿Cuánto riesgo financiero somos capaces de tolerar?

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¿Cuánto riesgo financiero somos capaces de tolerar?

Imaginemos que como inversor le dan a elegir entre dos alternativas:

  • Una ganancia segura de 30.000 euros.
  • Una probabilidad del 80% de ganar 40.000 euros y un 20% de perderlo todo.

Antes de seguir leyendo, ¿qué decisión tomaría usted teniendo en cuenta su riesgo financiero?

 

La mayoría opta por la ganancia segura a pesar que la alternativa B tiene una esperanza matemática más elevada (40.000 x 0,80 = 32.000) frente a 30.000 euros.

Si ahora tuviera que elegir entre:

  • Una pérdida segura de 30.000 euros
  • Una probabilidad del 80% de perder 40.000 euros y un 20% de no perder nada.

Usted, ¿qué decidiría?

En esta ocasión la mayoría de personas eligen la alternativa B cuando matemáticamente la alternativa A implica perder menos dinero.

Este ejemplo nos indica cómo, de manera constante, los inversores tratan de evitar los riesgos cuando buscan una ganancia, pero asumen riesgos cuando se trata de evitar pérdidas, lo que supone una asimetría en la toma de decisiones que lleva a tomar la opción más ilógica desde el punto de vista matemático.

¿De qué depende entonces la decisión de realizar o no una inversión? Pues del equilibrio entre el sistema de recompensa cerebral, que se activa ante una ganancia potencial, y el sistema de aversión a la pérdida que el cerebro activa ante una pérdida potencial. Una misma inversión puede ser interpretada de forma diferente, como una “operación de oro” o como “una inversión arriesgada y especulativa”. La diferente activación de los dos sistemas cerebrales influirá en nuestra percepción sobre la inversión y sobre nuestras decisiones al respecto.

Y ¿qué ocurre si el sistema de aversión a la pérdida se mantiene activado de forma mantenida en el tiempo? Pues nos produce ansiedad, estrés, dolor y sentido de disgusto. Además, al haber un exceso de activación de la amígdala cerebral nos hace sentir miedo al fracaso, dando lugar todo ello a un exceso de aversión al riesgo.

 

Podemos entonces responder a la pregunta ¿cuánto riesgo financiero somos capaces de tolerar?

 

La respuesta de los bancos es clasificar mediante cuestionarios los perfiles de clientes como conservador, moderado o agresivo. Y consideran el riesgo como algo estático y medible, y presuponen que el inversor sabe cuánto riesgo puede asumir. Pero este método y estos cuestionarios no son , es decir, al haber incrementado su nivel de ansiedad no estaban dispuestos a asumir un riesgo adicional, yellos se les pidisi útiles, pues la aversión al riesgo puede ser manipulada por influencias externas o por cómo sean presentados los datos. Por ejemplo, en una prueba se ofreció a un conjunto de personas la posibilidad de ganar 100 euros con un 60% de probabilidades o ganar 200 euros con un 30% de probabilidad. A la mitad de ellos se les pidió que imaginaran que estaban discutiendo con su médico sobre problemas de salud, y la otra mitad que no pensaran en nada. El primer grupo se decantó mayoritariamente por la elección más conservadora; es decir, la provocación de ansiedad cambió su tolerancia al riesgo y no estaban dispuestos a asumir riesgos adicionales.

Las mismas alternativas de inversión se ofrecieron a otros dos grupos. Al primero se le hicieron ver varias comedias cómicas de televisión y al segundo grupo se les hizo cantar varias veces la canción “My way” de Frank Sinatra. Este grupo se decidió mayoritariamente por la acción más arriesgada. Necesitaban asumir más riesgos después de cantar la canción.

Por otra parte, la forma de presentar los datos influye también en nuestras decisiones. Entre la opción de tener el 5% de probabilidades de morir electrocutado o el 95% de probabilidades de sobrevivir, la mayoría de las personas elegirían esta segunda opción, cuando la probabilidad de supervivencia es la misma en ambas. Esto es porque nuestro cerebro se decanta por la alternativa en que queda camuflada la pérdida.

Podemos deducir, entonces, que nuestra aversión al riesgo está influenciada por nuestras emociones y por la manera de ser presentada la información. Y variará en función de diferentes características, como la aceptación de más riesgo en función de la edad del inversor, si éste es hombre o mujer, dependerá del día de la semana, de la temperatura, del tamaño de la recompensa, o el resaltar de la parte positiva o negativa de la información o de si existen varias opciones o sólo una.

 

Benet Ramon1

 El análisis de todas las variables emocionales y racionales nos indicarán nuestra tolerancia al riesgo y nos definirán el rumbo a seguir en nuestras decisiones económicas.

 

  • Autor: Benet Ramón
  • Formación: Ciencias Empresariales, Certified European Financial Analyst “CEFA”, Coach ACC por ICF , Experto en Mediación en Economía y Empresa.
  • Experiencia: Afiliado a la Academia de Neurociencia y Educación (ANE), Coach en áreas de Life Coaching, consultor financiero, y colaborador académico del Institut d’Estudis Financers y de la European Financial Planning Association (EFPA)
  • Contacto: benetramon.s@gmail.com

 

Hasta 2012 formaba parte del equipo directivo del BBVA, donde he desarrollado mi carrera profesional con 20 años de experiencia en productos y mercados financieros.

 


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